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Pelotas de pádel: cómo elegirlas y cuánto duran de verdad

Es el consumible que más se gasta y el que menos se piensa. Entre una pelota que bota bien y una que está muerta hay una diferencia enorme en cómo se juega, y no depende solo de la marca. Esto es lo que conviene saber antes de comprar un bote.

En qué se parece y en qué no a una de tenis

Se parecen a primera vista, pero la pelota de pádel es algo más pequeña y tiene menos presión interna que la de tenis. No conviene usar una por la otra, aunque en las fichas de algunas tiendas aparezcan mezcladas.

Presurizadas o sin presión

La inmensa mayoría de las pelotas son presurizadas: el aire a presión dentro de la bola es lo que le da el bote. Mientras el bote está cerrado la presión se mantiene; una vez abierto, empieza a escaparse poco a poco. Es la razón de que una pelota «recién abierta» pegue distinto a una de hace diez partidos.

Existe otra familia, las pelotas de núcleo sin presión, que no se «desinflan» porque no dependen del aire. Un ejemplo del catálogo es la Dunlop Eco Padel. El compromiso es que el tacto es distinto: algún comprador las describe como bastante duras, aunque con buen bote en pista y cristal. Si te cansas de que se te mueran las pelotas, merece la pena probarlas; si buscas la sensación clásica, probablemente no.

Qué significa «aprobada por la FIP»

La Federación Internacional de Pádel homologa las pelotas que se pueden usar en competiciones oficiales. El reglamento fija, entre otras cosas, el diámetro (entre 63,5 y 67,7 mm, como indican las fichas de varios fabricantes), el peso y el bote. Para jugar entre amigos no necesitas el sello, pero sirve de garantía mínima de que la pelota se comporta como una pelota de pádel. En el catálogo, según la ficha del fabricante, llevan esa aprobación la Dunlop Pro Padel, la Head 3B Padel One-S, la Wilson Padel Rush 100 y la Palbea Pro.

Cuánto duran

No hay una cifra única, y quien te la dé con seguridad exagera. Las reseñas de compradores en las fichas lo reflejan: una persona cuenta que un bote le duró unos tres partidos, otra que siete en buenas condiciones. Cambia con el estado de la pista, la humedad, lo fuerte que se juegue y cuánto tiempo pasan las pelotas abiertas antes de usarse.

En lugar de contar partidos, fíjate en dos señales: que el bote baja claramente respecto a una pelota nueva y que tienes que pegar más fuerte para que llegue al cristal. Cuando pasa eso, la pelota ya no está para partido. Y recuerda, como decíamos en la guía para quien tiene molestias en el brazo, que jugar con pelotas muertas obliga a forzar el golpe.

Bote, pack o caja: cómo comprar

Para saber si te compensa una caja, usa la calculadora de gasto con tus números: pones el precio y cuántos partidos aguanta cada bote, y ves cuánto te cuesta cada partido.

La nota y el número de reseñas no pesan igual

Al mirar las pelotas del catálogo verás notas parecidas con bases muy distintas. Una pelota con 4,6 sobre más de 2.800 reseñas es una apuesta segura; un 5,0 sobre tres reseñas no dice casi nada, y una pelota con una única reseña, negativa, tampoco permite sacar conclusiones, pero conviene saberlo. Mira siempre el segundo número.

Para que duren más

Resumen

  • Presurizadas: el tacto clásico, pero pierden bote una vez abiertas.
  • Sin presión: no se apagan, con un tacto distinto.
  • Sello FIP: imprescindible para competición oficial, opcional para jugar con amigos.
  • Duración: la marca el bote y tu golpe, no un número de partidos.
  • Comprar: bote suelto si juegas poco; caja si juegas mucho y en grupo.

Siguiente paso: ver las pelotas del catálogo o calcular cuánto te cuesta jugar.

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